Tucunaré

Su ferocidad y dificultad para capturarlo lo ha convertido en uno de los peces favoritos de la pesca deportiva. Te invitamos a conocer un poco más sobre el TUCUNARÉ…

Todos en la aldea decían que él era raro.

Vivía aislado en el hueco de un enorme árbol medio podrido y pintaba su cuerpo de varios colores: verde, azul, amarillo, negro. Y le encantaba pescar. Su presa preferida eran las pirañas.

Era tan buen pescador que se sumergía hasta el fondo para conseguir los mejores peces, especialmente durante la “pororoca”, que es cuando las aguas marinas penetran el río con fuerza durante la pleamar.

Todos sabían lo mortal que era hacer esto y él, sin embargo, no solo no se dejaba amedrentar por la corriente monstruosa, sino que era el único capaz de realizar tal hazaña.

Rara vez aparecía por la aldea. Solo era visto ocasionalmente por niños curiosos, valientes y juguetones que iban a espiarlo, o por cazadores y pescadores que se adentraban en la selva y el río para buscar el sustento.

Pero el tiempo pasó, y nadie más lo vio.

La mayoría se dejó llevar por la opinión de los más engreídos, aquellos que creían que lo sabían todo, y que, no sin cierta satisfacción interna, decían que lo más probable era que hubiera muerto ahogado.

No obstante, ciertos rumores comenzaron a circular entre la gente.

Los pescadores decían que habían visto un pez colorido que pescaba cuando las aguas estaban más altas y con oleaje fuerte, y que era el único que comía las terribles pirañas.

Decían, incluso, que este pez desovaba en el tocón de un árbol medio podrido.

Por eso, y por causa de su aleta dorsal llena de dolorosas espinas, semejantes a las de las palmas espinosas, lo llamaron “tucunaré” que significa “similar al árbol”.

El amigo del árbol

A pesar de que el origen de su nombre ya ha sido aclarado por los especialistas, entre los pescadores está arraigada la certeza de que tucunaré significa “amigo del árbol”.

Lo cierto es que este pez es digno de esta popular leyenda acerca de su origen, ya que además de poseer vistosos y brillantes colores, es un formidable guerrero y un voraz depredador, ocupando los niveles superiores de la cadena alimenticia de su hábitat.

De hecho, en su dieta entran prácticamente todos los otros peces, además de insectos o arañas que caigan al agua. Inclusive se ha documentado que cuando no reconoce a los peces de su misma especie, también los devora.

El tucunaré no tiene miedo de enfrentarse a ningún pez, independientemente de su tamaño o especie, si se trata de defender su territorio, y cuando persigue una presa, no se rinde hasta no haberla capturado.

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Su ferocidad y dificultad para capturarlo lo ha convertido en uno de los peces favoritos de la pesca deportiva, a tal punto de que esta especie ha sido introducida en otros hábitats (como ser en canales de MIAMI, US), generando enormes consecuencias en estos ecosistemas, ya que acabó devorando virtualmente casi hasta la extinción a otras especies nativas de los mismos.

Poseen costumbres sedentarias y territorialistas. Viven en lagos, lagunas y ríos, con preferencia por aguas más tranquilas. Sus hábitos de caza son diurnos y cuando anochece duermen pegados al fondo del río.

En general miden entre 50 y 60 cm, pero esta información varía, debido a que existen muchas especies de tucunaré (por ejemplo, existen más de 15 subespecies registradas solo en Sudamérica), entre las que destacamos las Borboletas, con un promedio de 3 kg de peso, y las Açú, siendo esta última la más grande de todas, con ejemplares que han logrado superar los 15 kg.

Otras especies de gran tamaño son la Pinima, Azul, Royal, Fogo y Pitanga, todas presentes en Brasil. 

El Río Negro, uno de los principales afluentes del Amazonas, es uno de los mejores lugares para su pesca, aunque se lo puede encontrar por toda el área amazónica.

A pesar de haber sido introducido en otras regiones, se lo puede encontrar principalmente entre las cuencas del Amazonas y Araguaia-Tocantins, en Brasil.

También es muy frecuente su aparición en el río Orinoco, que atraviesa Venezuela y Colombia, además de Bolivia, Ecuador, Perú, Panamá y Puerto Rico. Ha llegado a algunos de esos lugares de forma natural y a otros, según lo mencionamos, por la acción del hombre, como es el caso de algunas lagunas de Estados Unidos.

Su cuerpo es cilíndrico y alargado, recubierto de gruesas y grandes escamas, y en general es de color dorado, con tres barras verticales negras sobre el dorso. También posee una raya negra sobre la frente y una más pequeña en la parte posterior. En la base de su gran aleta caudal (cola) se destaca una mancha de forma redonda, simulando ser un gran ojo, para espantar a sus depredadores o confundir a su presa.

Uno de los favoritos de la pesca deportiva

El tucunaré se ha ganado su fama de pez bravo, veloz y de pesca difícil, y es uno de los más buscados, ya que representa un verdadero desafío.

Al poseer hábitos diurnos, el momento para su pesca es durante el día.

Además, la mejor época para ir en busca de esta especie es cuando pasa la época de creciente y las aguas están bajas, en general, de agosto a diciembre. 

Esto se debe a que durante ese período, a pesar de alimentarse poco, se muestra especialmente asustadizo, atento y a la defensiva para cuidar de su nido, por lo que no dudará en atacar cualquier amenaza, incluso si es mucho más grande.

A pesar de que su desove es en épocas de crecientes, este pez prefiere aguas más tranquilas, profundas y poco turbulentas.

Si queres pescar un tucunaré, prepárate para una lucha violenta bajo el rigor de un calor intenso.

Tips para la pesca del tucunaré, destrozador de moscas

Los tucunarés son bravos y feroces y en la etapa de desove, cuando están especialmente sensibles, atacan tanto carnadas vivas como artificiales en movimiento.

Para su pesca con mosca, es bueno usar streamers y poppers de buen tamaño, para pescar tanto con líneas de superficie como también de hundimiento intermedio o lento. El blanco y los colores brillantes y fluo llaman mucho su atención.

A pesar de ser un mito, su leyenda no es todo fantasía, ya que esta especie tiene la costumbre de desovar entre la vegetación y, principalmente, cerca de troncos hundidos, para proteger mejor a su nido.

Además de buscarlo en esos lugares, no olvidemos que prefiere aguas calmas de lagunas y playas como los bancos de arena.

Se recomienda una caña de pesca #8 y hasta a veces #9, líneas tropicales de gran resistencia y un reel con buen freno, porque el tucunaré ofrecerá pelea, y mucha, no tanto por su tamaño, sino por su fuerza y voluntad naturalmente implacable.

Dada su inteligencia, este pez busca zonas profundas y con bastantes lugares para permanecer oculto. Lo ideal es no confiarse durante su pesca y pelear hasta cansarlo, por lo que un equipo resistente es indispensable.

Al sentir el pique hay que ser muy rápido, porque la velocidad de este pez es sorprendente y puede escaparse muy fácil. La pesca de tucunaré suele ser una actividad bastante frenética, ya que estaremos lidiando con uno de los reyes del Amazonas.

Este pez es un destrozador de moscas, por lo que cuantas más tengamos, mejor.

Se recomiendan anzuelos que varían desde el 1/0 hasta el 4/0 y, como dijimos, moscas bastante grandes. Una de las características del tucunaré es su enorme boca, por lo que habrá espacio de sobra en ella para engullir por completo nuestro artificial.

Si hablamos de lugares calientes y húmedos en el mundo, uno de los primeros que se vienen a la cabeza es Brasil. Por lo que ropa liviana, pero que nos proteja del sol es fundamental.

Además, considerando la violencia de los piques de esta especie, sería insensato no contar con guantes y otros accesorios para evitar cortes en las manos, como así también un pequeño kit de primeros auxilios.

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